Faros de Argentina
Una colección que Florian von der Fecht construye desde hace casi tres décadas. Los faros aparecen desde hace muchos años en los viajes y en la obra de Florian von der Fecht. No nacieron como un proyecto cerrado ni como una serie planificada: la colección fue creciendo de a poco, a medida que recorre y fotografía la Argentina. El punto de partida fue uno de esos encuentros que sólo ocurren cuando se viaja sin demasiado apuro. En uno de sus primeros viajes a Tierra del Fuego, camino a Cabo San Pablo y buscando un buen ángulo para fotografiar al Desdémona, Florian encontró el viejo faro abandonado. Se hizo tarde, armó la carpa a su lado y pasó allí la noche. La neblina, la luz y la soledad de aquel lugar hicieron el resto: nació entonces la idea de ir fotografiando, algún día, todos los faros de la costa argentina. Desde entonces los fue incorporando a sus recorridos. Florian lleva más de un millón de kilómetros por las rutas argentinas, en viajes que muchas veces duran semanas, siempre atento a mapas, antiguas cartas y registros de Hidrografía Naval para saber cuándo alguno de esos puntos podía cruzarse en su camino. Y llegar hasta ellos terminó siendo parte de la historia. Hay faros al final de huellas que prácticamente desaparecen, otros detrás de campos privados y tranqueras cerradas; algunos sólo pueden alcanzarse navegando. Conseguir una llave o una autorización puede llevar días de llamados y contactos. Y aun después de resolver toda esa logística queda algo imposible de organizar: la luz. Para Florian no alcanza con llegar; hay que estar en el momento justo. Por eso muchas veces arma la carpa al pie del faro, espera el atardecer y vuelve a levantarse antes del amanecer, con frío y viento, para ver qué propone ese día el paisaje. En Patagonia, además, el viento puede cambiar todos los planes. Para llegar a Isla Leones, por ejemplo, no sólo hay que navegar: hay que enfrentarse al viento y a las corrientes cruzadas que complican el acceso a la isla. En otros casos, una marea que sube puede dificultar la salida de una 4x4; una tranquera que estaba abierta al entrar puede aparecer cerrada al regreso; y aquella indicación tranquilizadora de un paisano —“la huella lo lleva”— puede terminar en varias sendas de ovejas entre las que hay que descubrir por dónde continuar. Casi cada faro guarda su propia anécdota. Quizás por eso los faros terminaron significando para él mucho más que un elemento atractivo dentro de una fotografía. Están emplazados precisamente donde a Florian le gusta estar: lugares abiertos, solitarios, desde donde la mirada llega lejos y el paisaje adquiere otra escala. Su silueta aporta profundidad y referencia, pero detrás de ella aparecen también la navegación, los hombres que los construyeron, las tormentas, los naufragios y más de un siglo de historia. También aparece el paso del tiempo. Viejas ópticas reemplazadas por pequeñas luces alimentadas por paneles solares, casas de fareros abandonadas, estructuras oxidadas y algunos faros que directamente han desaparecido. Paradójicamente, las tranqueras y la dificultad de acceso que tanto complican el trabajo del fotógrafo muchas veces son también lo que termina protegiéndolos del vandalismo. La colección sigue creciendo y se va revelando de a poco. En 2027, una selección será por primera vez protagonista de la 34ª edición del Calendario Florian von der Fecht, dedicado íntegramente a los Faros de la Argentina. Pero difícilmente termine allí. Todavía quedan faros por alcanzar y otros a los que Florian quiere regresar porque sabe que la fotografía que busca aún no apareció. Algún día, seguramente, esta colección se convertirá en un libro. Será otra forma de reunir una aventura fotográfica construida durante décadas y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre un patrimonio que merece ser conocido, cuidado y preservado. Porque quizás la idea que mejor explica el proyecto sea también la más sencilla: Florian no fotografía los faros para coleccionarlos, sino para que sigan estando. Como él mismo explica, capturarlos con la cámara es una manera de “preservarlos, inmortalizarlos” y devolverles el respeto que merecen. Sobre Florian von der Fecht Florian von der Fecht es fotógrafo argentino, especializado en paisaje y naturaleza. Desde hace más de tres décadas recorre la Argentina con su cámara, construyendo un extenso archivo que abarca todo el país y en el que conviven los grandes paisajes con una mirada más abstracta, donde las formas, las texturas, la luz y la profundidad acercan por momentos la fotografía al lenguaje de la pintura. Su obra ha sido presentada en exposiciones en la Argentina y en el exterior y ha tenido una importante difusión editorial. Ha publicado más de quince libros de fotografía sobre la Argentina, con más de 600.000 ejemplares vendidos, y desde hace más de treinta años edita sus reconocidos calendarios fotográficos. Gran parte de su trabajo nace del viaje y de una relación directa con el territorio. Florian busca mostrar la belleza y diversidad del patrimonio natural argentino, incluidos muchos lugares poco conocidos o de difícil acceso, con la convicción de que conocer y valorar un paisaje es también una manera de contribuir a preservarlo. Esa idea atraviesa especialmente su colección dedicada a los faros: fotografiarlos para conservar su memoria y volver a poner en valor el paisaje, la historia y el patrimonio que los rodean